Browsing: Economía

En Chile tenemos weones «competitivos», ¡Qué gran país somos! El Mercurio publicó una declaración de Mario Marcel, ministro de Hacienda, lamentando que su predecesor Nicolás Eyzaguirre no fuese elegido presidente del BID. «Era un candidato competitivo», declaró. El diccionario no nos ayuda, ofreciendo esta definición: «Competitivo: Tendencia a participar en cualquier rivalidad para conseguir un fin.»

Como parte de la clase trabajadora, las mujeres vivimos a diario la doble explotación. Se nos explota en nuestros trabajos asalariados, cada vez más precarios e informales, y en la casa, en donde debemos cumplir una segunda jornada laboral, haciéndonos cargo de los cuidados, la crianza, la alimentación y la limpieza.

Como de costumbre, no será posible informar sobre todas las muchas sesiones de la conferencia de Materialismo Histórico en Londres este año, que tuvo lugar el fin de semana pasado. Solo pude asistir a unas pocas sesiones y concentrarme, naturalmente, en las que tenían que ver con la economía marxista. Además, yo mismo participé en dos sesiones que coincidieron con otras de las que podría haber informado.

La conclusión es simple: el lucro, o sea la remuneración del capital, puede seguir subiendo. Los salarios, aun cuando no tuvieron ninguna responsabilidad en este incendio inflacionario, deben seguir siendo bajitos, bajitos, para no correr el riesgo de provocar aun más inflación.

El problema inflacionario, insistiremos hasta el cansancio, lo sufren la mayoría de la población de menores ingresos, siendo en simultáneo un mecanismo de distribución del ingreso y de la riqueza que concentra ganancias y patrimonios en la minoría enriquecida de la población y actores económicos hegemónicos con independencia del origen del capital.

No controlaremos ni revertiremos (si eso todavía es posible) las emisiones de gases de efecto invernadero y el aumento de las temperaturas globales en una economía mundial capitalista que apoya y financia la industria de los combustibles fósiles. Tampoco sucederá mientras los extremadamente ricos que controlan las decisiones del gobierno y las empresas continúen invirtiendo en negocios intensivos en carbono.